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Lola Huete Machado

Esto es un bolso, es un bolso… ¿es un bolso?


CARTAS DE MARIE (10)

Querida Lola:

Minimalismo, decrecimiento… recuperar lo pequeño, lo imprescindible, reducir productos, huir de la infoxicación…  “Simplifica tu vida” es ya eslogan. Dicen que el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño (Jeff Rubin) porque no hay quien aguante este ritmo. A tí te encanta ese discurso. Es un camino a seguir, una terapia se diría contra la rueda de confortabilidad y exceso en la que llevamos metidos desde hace años. Bien. Pero planteados los buenos propósitos, bla, bla, bla … pasemos a la realidad.

A continuación te voy a contar lo que (sin que tú lo supieras) extraje el otro día de tu bolso/chistera cuando tu misma me invitaste. Dijiste: “Hurga y búscame un bolígrafo”. Lo hice. Metí la mano en “tu bolso”, ese complemento del vestir femenino tan habitual que según los expertos del gremio, lo dice “todo” de una mujer. Algo que a su modo, expresaba perfecto hace años -sin tener ni idea- mi amiga Silke, nacida en Dusseldorf, rubia pura de la pura cuenca alemana del Ruhr, y hoy dedicada a la psicología terapeútica industrial de altura. “Esto es un bolso”, decía ella. Era su frase. La única que sabía en castellano. Nunca pude averiguar dónde y por qué la aprendió. Un misterio. Pero la adoptó como definición de la mujer entera y universal. Su tarjeta de presentación. Y la pronunciaba a la mínima, en cualquier situación: en medio de una charla, al subir a un taxi, a la cajera del banco… Se cruzaba con alguien español/a, y la lanzaba con ese toque de resolución y pronunciación germánica, orgullosa de sí y de su conocimiento ante el desconcierto generalizado. En las fiestas mix, triunfaba mucho con su bolso imaginario; aunque debo aclararte que, con tanto roce multiétnico que tuvimos en aquel tiempo, aprendió enseguida otra expresión castellana más concreta y aún hoy no abandonada, “una cerveza por favor”, con la que arrasó. Su efecto líquido y espumoso barrió el bolso y otras cosas de su vida. Pero esa es otra historia.

A lo que iba. Lo que interesa aquí es lo que tú guardas en ese habitáculo que portas allá donde quiera que vas. Una casa no sobre ruedas sino sobre hombro es lo que tienes. Una caravana en mano. Un almacén de coloniales. Un kit completo de supervivencia para cualquier hora, lugar y circunstancia. Un universo paralelo. Y misterioso. Hurgué, encontré, y te entregué el boli, ¿recuerdas? Y mientras tú escribías concentrada, yo fui sacando una a una las piezas/evidencia de este tu mundo interior que ya más que mundo parece síndrome (de Diógenes diría yo). Las viviendas de hormigón tienen menos cimiento estructural que tu bolso, te lo puedo asegurar. Veamos…

Enumero: cinco pintalabios en tonos rojo oscuro; un paquete de pañuelos de papel; un monedero plateado repleto de monedas de Egipto, Brasil, USA y Gran Bretaña, los últimos lugares donde has trabajado; una cartera abultadísima (supongo que por las tarjetas de visita, de cliente y de las otras, las de vacunación internacional, el pasaporte, las fotos carné de repuesto, los pendrive…); un neceser con cremallera con crema hidratante, crema de sol, coloretes, rimmel, pintura y lápices de ojos, tampax, cepillo y pasta de dientes…. ; otra con colgantes, pendientes y pulseras varias;  un bin bin senegales (ahí lo dejo caer); un pañuelo de seda, seda; tu “braga” de montaña de color vino, tan habitual en tí; un antifaz de esos de pack de avión; una bolsita con siete bolígrafos, todos buenos; una cuchara y un tenedor de metal ligero; un cortauñas y un pack de tiritas; facturas de compras, de taxi, de aparcamientos… ; recortes de periódicos con noticias coloreadas sobre África, Francia, Alemania…; un cuaderno garabateado con notas de entrevistas; una cámara de fotos digital; el telefono móvil, el iPod negro de gran capacidad; varios cds (que no entiendo bien para qué, si tienes el iPod negro de gran capacidad); dos cargadores electrónicos distintos; unos cascos pequeños; dos coleteros negros y uno rosado; varias horquillas descoloridas; un cepillo del pelo; tickets del metro; un paquete de llaves (de muchas llaves); las tarjetas de la seguridad social, las de varios grandes almacenes; la publicidad arrugada de canalones, puertas correderas, comida para perros, donnerkebah cerca de tu casa, un gimnasio, una masajista, una dieta hiperrápida, Ikea, una tienda de zapatos…; un poupurri de propaganda electoral ya obsoleta; una camiseta hecha un ovillo; la tarjeta de acceso a tu lugar de trabajo; un llavero de Air Berlín y otro de Audi; los tickets de comida azules; una bolsa de kicos, ricos, ricos; un paquete de chicles de menta; un libro de sudokus medio hecho y otro de literatura (Esperando noticias, de Kate Atkinson) sin usar; el sobre con los papeles de la declaración de la Renta, pendiente, entiendo; la nota de prensa del estreno de dos películas, de una exposición, del concierto África Vive del fin de semana que tuvo un éxito monumental y te perdiste; el aviso de tres ruedas de prensa sobre el estado (malo) del mundo; una receta del médico caducada; un volante de hospital ilegible; tres fotografías de tus hijos, tu perro, tu casa craqueladas de tanto roce; una bolsa de tela, bien ecológica, para hacer la compra; un cinturón de cuero ancho, marrón, bueno; un bote de perlas de aceite de borraja y otro de germen de trigo; analgésicos, antiinflamatorios, un desodorante de Clinique, perfume en spray de Chanel… Stop.

No sigo. Saco la mano. Porque de continuar, encontraría dentro peces de río, conejos perdidos, secretos inconfesables, miedos de todos los tiempos… y hasta una máscara protectora caso de fin del mundo por catástrofe nuclear…

Ah, y la agenda. También la agenda está aquí. Tamaño medio. Muy manejable, dijiste, lo recuerdo bien, cuando la comprabas.

No te digo más. A buen decrecedor, pocas palabras bastan.

Tuya siempre: Marie.

Fotografías de campañas de Chanel, Miu Miu y Louis Vuitton, tomadas de bolsosycarterasblog

4 comments on “Esto es un bolso, es un bolso… ¿es un bolso?

  1. Oscar dice:

    Lola, Marie se ha olvidado de varias cosas que llevas en tu bolso habitualmente: el rayo láser para destruir satélites espía, el ladrillo que te regaló la madre de Tamara (la mala), el saco de 50 kg de cemento, la llave inglesa, las bombonas de oxígeno y butano del equipo de oxicorte

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    1. Ay, y se le olvida a Marie también la varita mágica para hacer realidad las ilusiones, la venda para tapar todo aquello que me disgusta, el saquito con polvos de indiferencia ante los seres insufribles, las monedas que se tiran al aire para resolver dudas existenciales habituales, los calcetines para aislarme del suelo que no quiero pisar, y los billetes de avión para dar la vuelta al mundo que llevo siempre conmigo, por si acaso surge. Que surgirá.
      Ahhh, y mi último invento: el ipop pop!!!

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  2. Casa África dice:

    Muchas gracias por la mención del Gran Concierto África Vive. Sin duda, el año que viene te esperaremos. ¡Saludos!

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  3. mariapaz1958@gmail.com dice:

    Albada
    En mi bolso cabe de todo.Es pequeño pero “antojao”,y se empeñó en acoger hace unos días hasta un abanico a su medida.Me sobra espacio para ideas que cocer a media tarde, besos que regalar a los chicos, sonrisas que hagan sonreir a los empleados del bar ,del banco, de bus…Me sobra tanto espacio que acabaré coleccionando en un bolsillo lateral las imágenes de todas las mariposas blancas que veo cada mañana revoloteando sobre los jardines de mi ciudad

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