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Lola Huete Machado

Angelitos… todos


“No sabemos a qué obedece tu presencia, pero estás allí, amor, totalmente desarraigada de lo que nos rodea. Estás allí sólo para que podamos amar, dispuesta nada más a que nuestros cuerpos pataleén enchuspados en el tuyo y se revuelquen por turno o a un mismo tiempo en tus entrañas dulces y jugosas. Y ya lo ves, estoy hablando de ti otra vez, sé que no se puede, que es imposible, pero no importa, me gusta inventar. Nada importa si total, hundimos la cabeza entre tus senos y chupamos tu pelo como si fuera apio. Adivinarnos lo que estás sintiendo tu cuerpo cuando tus rodillas nos golpean, nos maltratan en su orden de que convirtamos todo lo que te pertenece en una bella masa líquida. Y vemos nuestras caras retratadas allí donde sabes que está la palabra felicidad escrita de la forma más desconocida. Yo le tomé una fotografía y al revelarla, no había más que un relampagueé manchoso. Ni siquiera una cámara fotográfica pudo llegar a recordarla. Ella metía la mano entre mis piernas y agarraba todo, y así dormía. Repetía que sólo nos tenía a nosotros, que fuera de nosotros no existía nada, porque juntos conjurábamos a la eternidad. Nos empujaba hasta el borde de la cama. Descolgaba las piernas y nosotros, apoyados sobre la pared, nos tirábamos de cabeza por el único camino que había en el mundo. Y nos dijo que se iba a ir, y la vieja Carmen que tocaba a la puerta, para que le apuraramos. Pero nosotros jamás saldremos”.

Autor: Andrés Caicedo (Colombia, 1951-1977). Colombiano, de Cali. Escribió El Silencio (1964),  Maternidad, su obra maestra. En teatro: Las curiosas conciencias (1966), El fin de las vacaciones (1967) y Los imbéciles también son testigos (1967). También novela: La estatua del soldadito de plomo, (1967), y los ensayos, Los héroes al principio (1971) y El mar (1971). Con 25 años se suicidó, justo antes de aparecer su novela ¡Qué viva la música! (1977). Decía que vivir más allá de los 25 años era una vergüenza. No quiso pasar por ello.

Obra: Angelitos empantanados (fragmento de una obra compuesta por tres cuentos El pretendiente, Angelita y Miguel Ángel y El tiempo de la ciénaga, en los cuales narra las preocupaciones e infortunio de tres jóvenes vallecaucanos de los años setenta).

Sinopsis: La mejor está aquí, en un centenar de palabras:  “Ciudad, movimiento, noche, mundo estrecho, muerte, terror, sueño, colegio, fatalidad, desesperación, destino cruel y a veces fatal, mangos maduros, también biches con sal y limón, viento, calor, viento y calor al mismo tiempo o sea, un viento caliente insoportable, piedras y polvo de calles destapadas, silencio, calma, bienestar, fin del mundo, abismo, conjugar el verbo “to come” para clase de inglés, sufrimiento, caña y ají, pesadez, caminar mirando al suelo, flojera, monotonía, pereza, penas, fiestas de quince, mierda, vómito y de fondo el “Danubio azul”, sollozos, rong rong despertadores gigantes, ring ring, teléfonos madrugadores, gritos, sangre, cobardía, angustia, angustia y angustia a la enésima potencia, ah! y celadores de colegios que tocan culos angelicales”.

Fotografía: vía enrapture

One comment on “Angelitos… todos

  1. triniTi dice:

    Un imprevisible final , para alguien que aparentemente lo tenia todo . El será recordado , otros como mi hermano ( disculpame si mezclo emociones ) . Decidio marcharse amputandonos el alma…

    Me gusta

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