Otro Goldberg


Hay un grito de júbilo final que más que festejar el éxito parece decir “al fin, al fin, al fin hemos terminado”. Por el tiempo empleado, horas y horas de ensayo y error. Complicado que todo cuadre al milímetro. Un fallo y vuelta a empezar. He aquí otra máquina mágica.  Dedicada a la fotografía misma. Realizado esta vez, a mayor gloria del maestro, el caricaturista e ingeniero Rube Goldberg, por los canadienses David Dvir y Kevin Luc en su propio estudio, una nave inmensa que se transformó por completo y a lo grande para la ocasión. ¿Cómo tomas tú tus fotografías? Ellos lo hacen de este modo.