Cien mil españoles desaparecidos


Fotografía cedida por Sofía Moro, tomada en la sede de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Ponferrada, Leon. Allí limpian y catalogan los huesos encontrados en decenas de fosas comunes de toda España

Dentro de estas botas están aún los pedazos de un ser humano; los huesos de Antonio Rivas Carballés, asesinado el 4 de septiembre de 1936 y enterrado en una fosa común en San Mamede do Río, en Galicia durante la guerra civil española. Sus restos han podido ser exhumados recientemente, después de 75 años, gracias a la labor que están realizando distintas asociaciones para la recuperación de la memoria histórica. Rivas Carballés es uno más de los cien mil desaparecidos de ese periodo que se cuentan en España, enumerados en una lista que está en los tribunales, una parte de las víctimas de un golpe de Estado contra un Gobierno, el Republicano, que gustara o no, lo hiciera bien o mal, estaba legítimamente votado y establecido. ¿Lo recordará esto el Papa ahora que nos visita? ¿Rezará por ellos? ¿Tendrá un pensamiento o unas palabras en las misas? ¿Pedirá perdón tal como piden una y otra vez las víctimas de la represión franquista o pedirá a la Iglesia en su conjunto que lo pida por su implicación entonces o por la falta de ella a la hora de impedirlo? ¿La animará a que presione a los políticos para que pongan en marcha medidas efectivas que ayuden a paliar ese olvido tan básico para la reconciliación de los pueblos? ¿O lo pasará por alto una vez más? Si en su país de origen, Alemania, se ha trabajado la memoria histórica por tierra, mar y aire hasta convertir el nazismo en algo repugnante para el grueso de la población, ¿por qué no pedir que se haga lo mismo con el fascismo español? ¿Por qué no ventilar de una vez por todas el pasado? ¿Sacar uno a uno a los muertos y aclarar cómo murieron?

La memoria de la tierra

Al abrir una fosa no se desentierra a los muertos, sino la historia robada a muchos vivos. Allí dentro hay huesos de seres queridos, las balas que los mataron, la evidencia de lo sucedido. En el año 2000 se abrió la primera fosa con protocolo científico en Priaranza (León), en busca de Emilio Silva Faba y otras 12 personas. En esta década, un total de 5.277 de los más de 100.000 desaparecidos en la Guerra Civil han sido exhumados en 231 fosas. Arqueólogos, forenses, antropólogos, familiares y voluntarios lo hacen posible… (Seguir leyendo)

Cuando publiqué en El País Semanal este artículo La memoria de la tierra a finales de 2010, alguien de otra familia le comentó a alguien de la mía que yo no debía escribir tales cosas. “La tierra no hay que removerla”, le vino a decir. Seguramente está en lo cierto. Esta sería, además, la opinión del grueso de mi familia y de otras muchas, dado que, desperdigados por los dos bandos, cayeron como moscas en uno y otro lado. La primera razón para moverla, y removerla, es que aún hay cien mil españoles desaparecidos lo que nos convierte en el segundo país con mayor número de ellos del mundo después de Camboya. Un vergonzoso ranking. Y si así de entrada le parece una cifra sin más, intente contar y poner rostro: 1, 2, 3, 4, 5, 17, 35, 80, 250. 750, 1080, 3800, 25.000, 48.000… y aún no habrá llegado ni de cerca.

La segunda es que la mayor parte son de un mismo bando político, el republicano, lo cual ni cuadra ni casa. Y por tanto clama directamente al cielo. Cien mil españoles/as que eran soldados, milicianos, maestros, alcaldes, civiles, hombres, mujeres o niños, sin nombre, sin honores, sin consideración, como si no hubieran existido nunca. No sólo se trata de que no hayan podido ser enterradas (que  eso es a gustos) sino que ni siquiera se sabe dónde se encuentran o si en verdad están muertos. Imagine tener un hijo así, un padre, un hermano, un abuelo…. Recuperar sus nombres, sus vidas y sus cuerpos y paliar la injusticia cometida. Ese debe ser el objetivo de toda Democracia, acorde con los principios internacionales recogidos en la Declaración de Derechos Humanos. Sin más. Porque la ideología aquí es lo de menos. Y ningún Gobierno español de ningún color ha asumido hasta ahora esta tarea; lo máximo que hacen hoy es que parezca que se les facilita la labor de busca y captura de restos a los familiares. Pero esa es una labor de Estado y no de la parentela. Se ha de realizar con los poderes del Estado. Ningún país (como ninguna persona) puede vivir con dignidad si no hace balance colectivo de sus males del pasado, sino los hace públicos, los analiza y juzga, reflexiona sobre ellos, limpia y se lame colectivamente las heridas.

Durante muchos días, la fotógrafa Sofía Moro y yo recorrimos el país de arriba abajo para llegar hasta los lugares donde se están exhumando fosas de republicanos. La mayor parte (no todo, imposible que cupiera aquí todo lo visto y vivido) de nuestro periplo quedó reflejado en este texto. Hay personas de aquellos días que por el trabajo realizado en este asunto merecen ya gran consideración (y algunas, como el juez Garzón están pagando, entre otras cosas, por haberse atrevido a abordarlo, cual patata caliente que nunca se enfría). La mayoría aparecen citadas en el texto. Otras quedaron fuera y volveré sobre ellas otro día. Hoy dejo aquí el enlace a un vídeo (Priaranza del Bierzo, León, 2000) de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica durante la primera exhumación científica realizada por el forense Paco Etxeberria y el arqueólogo Julio Vidal, y el reportaje citado, para que algunos peregrinos llegados hasta aquí de todo el mundo puedan leerlo en un momento de reflexión y descanso. Con mirada cristiana, que ellos (y yo, que también soy bautizada católica apostólica romana y respeto las creencias o no creencias de las personas como uno más de los derechos humanos) saben bien a qué me refiero.

.

Indígenas


Entre tanta festividad y tanta estrella de Hollywood con piscina, se me escurrió la realidad entre las manos y, bien distraida, me olvidé que el día 9 era el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Defender sus derechos y reivindicaciones en todo el mundo (pues ellos representan mejor que nadie la variedad de la Humanidad) es el objetivo de la ONG Survival International desde hace años. Y lo hacen con ganas, lo puedo asegurar, porque desde hace ya tiempo, cada día, sin faltar uno se diría, me envían sus notas de prensa: lucha aquí y lucha acá, incansables, en decenas de lugares del mundo. Dándose casi siempre cabezazos contra los poderosos, por un lado, y, aún peor, contra nuestra indiferencia, por otro. A través de Survival cada día aprendo algo. Y cada día me asombro más de mi desconocimiento sobre este mundo, de la riqueza y variedad de la Tierra, de lo poco que sé de sus habitantes. Y sobre todo, de lo prepotentes que somos los occidentales, los abusos que permitimos que cometan en nuestro nombre las multinacionales para apropiarse de recursos de uso cotidiano que son propiedad de otros (y asumimos como propios). De como la injusticia se ceba siempre en los más vulnerables y, generalmente, callamos… Para conmemorar la celebración, Survival ha presentado en su web algunos datos poco conocidos sobre los indígenas. Como estos.

Niños dongria kondh / Jason Taylor, vía Survival Internacional

1. Hay más de 100 pueblos indígenas aislados en el mundo. Algunos viven a menos de 100 km de distancia de Machu Picchu, la atracción turística más importante de Perú.

2. Es probable que los indígenas del valle de Baliem en Nueva Guinea desarrollasen la agricultura mucho antes que los antepasados de los europeos.

3. Los “gitanos del mar” moken, del mar de Andamán, han desarrollado una capacidad única para enfocar la vista debajo del agua, para poder sumergirse en busca de comida. La visión de los niños moken es un 50% mejor que la de los niños europeos.

4. Se cree que el pueblo indígena sentinelés vive en las islas Andamán desde hace unos 55.000 años.

5. Una de cada seis lenguas que se hablan en el mundo viene de Nueva Guinea.

6. Los pueblos indígenas desarrollaron algunos de los alimentos básicos del mundo. La mandioca (yuca o cassava), el maíz y las patatas son producto de la agricultura indígena.

7. Los cazadores hadzas de Tanzania usan el canto de un pájaro africano para encontrar el camino hacia las colmenas de abejas en los árboles baobabs.

8. Las mujeres awás de Brasil cuidan de crías de mono huérfanas dándoles de mamar.

9. Se cree que la lengua de los sanadores kallawayas de Bolivia, que aún se habla hoy en día, era el idioma secreto de los reyes incas.

10. A lo largo de milenios, los pueblos indígenas han desarrollado extraordinarias habilidades para la supervivencia. Un cazador de la Amazonia puede imitar a un depredador para asustarlo y hacer que se acerque a otro cazador, o copiar la llamada de un animal hembra en celo para atraer a otros machos.

11. Puede que los pueblos bosquimanos del sur de África hayan vivido allí durante 70.000 años o incluso más. Estudios recientes sugieren que el código genético de los bosquimanos está más cerca de nuestros antepasados comunes que el de ningún otro ser humano.

12. En temporadas de sequía, los bosquimanos almacenan agua bajo tierra en huevos de avestruz vacíos sellados con cera de abeja.

13. De las 7.000 lenguas del planeta, 4.000 de ellas pertenecen a pueblos indígenas.

14. Los cazadores de águilas kazajos de Mongolia occidental tienen un vínculo tan fuerte con sus águilas que duermen junto a ellas por la noche y les dan de comer de su mano durante un mes cuando aún son jóvenes.

15. Los pueblos indígenas poseen conocimientos ecológicos detallados. Saben cosas que nosotros desconocemos. Por ejemplo, los shuares de Ecuador usan al menos cien especies de plantas distintas para los males de estómago.

16. La última hablante de la lengua bo de las islas Andamán, que tenía 55.000 años de antigüedad, murió en 2010.

17. El tsunami de 2004 no afectó a los pueblos indígenas de las Andamán. Cuando vieron que el mar se retiraba, se refugiaron inmediatamente en las zonas elevadas.

18. El curare, un veneno vegetal desarrollado por los indígenas de América del Sur para inmovilizar a sus presas, se utiliza ahora en la medicina occidental como relajante muscular. Es lo que hace posible la cirugía a corazón abierto.