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Lola Huete Machado

La fidelidad de Bisbal


David Bisbal es siempre noticia. Por cuestiones musicales, desde que apareció por ese programa pelotazo que fue Operación Triunfo en su primera edición (un espacio que se fue desinflando poco a poco y en la octava edición Telecinco lo eliminó). Y por cuestiones sentimentales, también desde entonces. Primero por su romance con Chenoa,  otra triunfito, con la que permaneció hasta que conoció a Elena Tablada. Y luego con ésta, con quien ha tenido una niña hace unos meses llamada Ella (“Sabes que eres las princesa de mis sueños encantados”, le dice en una canción). Ambos han ocupado una y otra vez páginas (y las ocupan) de las revistas del corazón. Cargados de felicidad. Y últimamente de tristeza. Una separación reciente inesperada y confirmada.

Bisbal es un superventas. Y el sacerdote Chema Caballero en su terreno, también. Durante dos décadas ha sido misionero, de la orden de los javerianos, en Sierra Leona, luchando por la rehabilitación de muchos niños soldado que hasta 2002 combatieron en una de las guerras más terribles de África. Hoy, instalado en España, lo sigue haciendo y se le puede ayudar a través de la ong DYES. En 2007 estos dos nombres y pesos pesados se cruzaron. El cantante quería conocer Madina, el lugar de la selva donde está instalada la misión javeriana. Quería promocionar con ese viaje una de sus canciones, Soldados de papel. Pero deseó ir más allá y no quedarse sólo en poner el nombre y basta, como suelen hacer la mayoría de los famosos.

Fuimos invitados el fotógrafo Alfredo Cáliz (de él es esta foto) y yo, como redacción de El País Semanal, a unirnos al viaje en enero de 2007 (junto a miembros de Entreculturas y la Coalición Española para acabar con la utilización de niños/as soldado). Lo acompañaba su pareja ya entonces, Elena, y la persona que le hacía las veces de agente y guardaespaldas. El viaje obligaba a discreción absoluta sobre ella. Y ninguna foto. Aún así conectamos y  tomamos muchas que yo guardo con cariño. Hablamos de lo divino y de lo humano, de las incomodidades de la fama y las relaciones, de la situación del mundo… Compartimos las veinticuatro horas de cinco días agotadores entre el calor imposible, el polvo rojo de los caminos, la pobreza extrema y las incomodidades de la misión, un lujo donde sólo había luz durante una hora. Las charlas se extendieron en largas sobremesas, pero Caballero no nos dejó flaquear y nos llevó por tierra, mar y aire (es un decir,  los caminos son puros socavones en el suelo nacidos con las riadas durante el monzón) para que conociéramos aquel rincón del mundo y a sus gentes.

Les observé mucho a los dos. Estaban muy enamorados. Juntos hacían un buen equipo. Ella le pulió en gran parte el aspecto (hay que decir que Bisbal fue regalando toda la ropa que llevaba). Él le puso los pies en la tierra y la acercó a un territorio desconocido, digamos menos acomodado de lo que estaba acostumbrada. Ambos hicieron buenas migas con los chavales de Madina. Elena cogía a los niños pequeños llenos de tierra, moscas y mocos y los estrujaba como si fueran suyos. Una procesión de pequeños los perseguía allá por donde se movían en ese escenario increíble, verde, inmenso, hermoso y durísimo, que es Madina. Bisbal se reunió con muchos ex niños soldados, algunos de ellos raperos que han encontrado en la música una razón de ser. Aquel instante fue especial. Cargado de una energía poderosa tal como está escrito en el texto. No creo que él haya dado a pelo un concierto igual nunca. Los raperos lo pasaron en grande. Ojalá que pudiera encontrar en alguna parte la música de Sasko, del que hablo en el texto; te llegaba al alma oírle cantar. Hasta Caballero se emocionaba.

Además de todo tuvimos el privilegio de asistir al primer encuentro de Bisbal con el África subsahariana. Que también fue el mío. Le impresionó a él tanto o más que a mí. Bisbal es muy franco, cercano, directo, así que sólo de las frases que soltó acerca de todo lo que le llamaba la atención se podía haber escrito un libro. Y es un hombre cargado de magia (la escena del pez en le reportaje, lo demuestra: sucedió tal cual, y yo quedé con la boca abierta), con un don especial que le acerca a la gente de inmediato. Aún así el contraste entre el mundo occidental rico/famoso/cómodo/estresado y África se hacía gigantesco a veces. Normal. Muchos lectores no se tomaron a bien algunos detalles escritos sobre ellos en el reportaje: pero ser pijo o rico o popular y/o parecerlo no elimina la posibilidad de ser una gran persona. Todos tenemos y sufrimos nuestras contradicciones. Chema Caballero, me consta, tenía muchas dudas sobre la visita. A la misión iba y va mucha gente a ayudar habitualmente. La del cantante parecía no tener mucho sentido más allá del promocional. Y las siguió teniendo cuando nos marchamos, preguntándose (tal como aparece en el texto) si el interés de Bisbal no sería flor de un día. Pero no lo fue: Bisbal fue y es fiel a su compromiso, sigue implicado en Madina, sigue teniendo contacto con Caballero, está pendiente de los niños soldados y ha vuelto a la selva (otra vez junto a Elena), solo, sin prensa, ni publicidad… por puro deseo (en el facebook de Dyes hay fotos de esta visita). Lamento su separación. Por cierto, Alfredo Cáliz y yo también regresamos a Madina: para contar esa otra parte periodística que tanto nos impresionó durante aquella travesía con David Bisbal y Elena Tablada, la vida de esos Hombres de Dios y de la tierra, los misioneros que consagran su vida a trabajar en lugares tan remotos. Esto que sigue es parte, sólo parte, de lo que dio de sí nuestro viaje común en 2007.

Concierto africano con Bisbal

Se oye un saludo en krio, un cóctel de inglés, palabras autóctonas y lo que haga falta, nacido de época colonial.

–Au di body?

–Di body’s fine, man.

Quien pregunta es David Bisbal (Almería, 1979), superventas latino; apenas unos días por territorio de Sierra Leona y ya lo domina. Quien responde, un chaval de 17 años, de rostro oscuro y tierno, ojos inmensos e indumentaria rapera, Sahr Torquee; de nombre artístico, Sasko. Chocan sus manos. Los dos son cantantes. Pero en y de mundos muy distintos. Uno –con tres millones de discos vendidos– conoce bien la fama, las operaciones triunfotelevisivas, los premios, los conciertos multitudinarios y la suerte de haber editado ya varios trabajos (Premonición, el último, Universal). El otro sólo tiene una decena de temas grabados en un CD que se vende en los tenderetes de Freetown, pero le podría dar lecciones de miseria extrema o detallarle cómo suenan, saben y huelen la sangre, las noches en la selva, las balas de los Kaláshnikov, el hambre cotidiana, las miradas de miedo de los que van a morir o de los que sobreviven matando. Podría contarle durante días y días. Pero a Sasko, que fue niño soldado, le basta con dos segundos y el título de una de sus canciones: No more pain. Dice: “No more pain, no more sorrow, no more hate… (No más dolor, no más desconsuelo, no más odio…)”. Canta Sasko su rap africano y todos enmudecen. También Bisbal. Y el misionero Chema Caballero.

Hoy es el último día de un viaje por Sierra Leona. Cinco millones de habitantes, apenas el tamaño del dedo meñique sobre el mapa del continente; penúltimo puesto en el Índice de Desarrollo Humano, por delante de Níger. Y una guerra tan cercana (acabó en 2002; 50.000 muertos; millones de desplazados) que sus efectos se aprecian aún en la ruina de sus paisajes y edificios, en los miembros mutilados de miles de ciudadanos, en la mirada perdida de adolescentes ex soldados, como Abu, Junior, Alpha, Alimamy, que bailan ahora entusiasmados. “No more killing (No más asesinatos)”, sigue el tema de Sasko. Y habla de África, de diamantes, de violencia, del deseo de paz, del filón que es la pobreza para algunos. “La música es esto, son mensajes. Y es una medicina. Para uno mismo y para el público. A veces sales a cantar hecho polvo y al terminar el concierto estás curao”, cuenta Bisbal – gorra calada, pantalón vaquero, más delgado–.

Faltan unas horas para tomar el helicóptero, cruzar el río Sierra Leona en su impresionante desembocadura y regresar a Europa. En el aparato llorará Elena Tablada, la novia del cantante, impactada con el viaje (“Me ha cambiado la vida. Yo conozco Latinoamérica, pero ver cómo es esto…”), ocultos sus ojos tras enormes gafas de marca. En tierra se quedan “los muchachos”, como los llama Bisbal. Todos ex soldados rehabilitados en el programa que lleva adelante Caballero. “Junior me dice: ‘¿Te puedo preguntar algo?’. Claro. ‘¿Tú que piensas de cómo vivimos?’. Me quedé muda. ‘Somos víctimas del egoísmo y la envidia; yo quiero estudiar leyes fuera y volver para hacer de mi país un lugar mejor’. Eso ha dicho”, cuenta Elena sobre uno de ellos, que fue esclavo de la guerrilla. Y Bisbal: “¿Y Alpha?, que me suelta: ‘¿Viven tus padres?’. O cuando le felicitamos por su cumpleaños, sopló la vela y pidió el deseo: ‘Lo que quiero es ser mejor persona’, dijo”.

Abajo se quedan los misioneros javerianos, Natalio, Bruno, Jesús, Carlos (“Enseña a los chavales a cantar el Bulería, bulería y así se olvidan del himno del Barça”), y cientos de niños que ahora mismo, en Madina, corretean descalzos entre las casas de adobe y techados de hierba de elefante; las mujeres, sentadas a la puerta con la comida, bañando al bebé en un barreño, trenzándose el pelo unas a otras; los hombres, en los puestos de los mercados; las gallinas corriendo entre el polvo; el olor a humo, a hierba seca, a selva. Se quedan los jefes de las aldeas, avejentados, encorvados, que regalan nueces de cola y cabras en agradecimiento a los visitantes; se quedan los profesores de las escuelas de Mile 14, Kafotari, Kakola, Kayanka, los de la guardería de Madina, que nos observan con ojos profundos y sueñan con ese otro mundo que, a veces, ven vía satélite; los alumnos de los distintos niveles, vestidos impecables, de azul o blanco, que cantan y bailan; aquí siempre cantan y bailan.

Permanece en tierra Chema Caballero, el anfitrión, al que, juraría, se oye suspirar aliviado cuando nos marchamos entre el fragor del aparato. “Fue una paliza la visita y nos quedamos en la superficie. Pero resultó mejor de lo que esperaba. David es muy sensato, no juzga a priori, nada prepotente, nada divo, consciente dentro de su sencillez. Los chavales se encontraron bien con él, se vieron queridos, escuchados. Una buena experiencia”, dirá luego. Pero bajito, bajito, también se le oye preguntarse: “¿Se olvidarán de esto en cuanto cambien de paisaje? ¿Ayudarán de verdad en esta tarea o será sólo marketing?”.

La primera impresión sobre Sierra Leona es llegar a Sierra Leona: el lujo de contemplar desde lo alto la geografía de Marruecos, el desierto de Mauritania, el Sáhara, la selva de Guinea… La segunda, al aterrizar en el aeropuerto de Lunghi en esta segunda semana de enero de 2007, la provoca el viento, el Harmatán. Su frescor y la neblina que crea hacen más soportable ese traje sofocante de casi treinta grados que se va pegando al cuerpo como un guante. Un cartel – entre otros, de móviles, sobre prevención del sida o lo bueno que es pagar impuestos– saluda: “Bienvenidos a Sierra Leona. Si no puedes ayudarnos, no nos corrompas”. La tercera sorpresa es conocer a Caballero. Extremeño, de 45 años, vestido siempre con el mismo modelo de pantalón de colores, observador, analista impenitente tras sus gafas (su vida intensa la cuenta el periodista Gervasio Sánchez en Salvar a los niños soldados, 2004). Por su adaptación al terreno se diría que desembarcó aquí hace siglos, quizá en el XV, tiempo de descubrimientos, cuando se asentaron en esta tierra los portugueses y algún que otro español, aunque pronto perdieran interés por África: allí estaban Colón y América robándole un protagonismo nunca conseguido.

Él no vino para descubrir nada. Ni para cambiar a nadie. “Yo creo en la educación como motor de cambio”, dice. ¿Ni siquiera en lo religioso? Respuesta: “Viene a misa en Madina un católico con sus dos esposas y sus hijos”. ¿Y? “Aquí la familia es otra cosa. Mientras cuiden de sus hijos, ¿qué podemos decir?”. Pero lo que vio le bastó para quedarse tres lustros. “Y aquí estaré hasta que se me acaben las ideas”.

Una de éxito fue Saint Michael, el centro de rehabilitación de menores soldado que los javerianos regentaban en la playa de Lakka. Por él pasaron 3.000 niños (“En 2001 se calculó que había 20.000; en 2002, sólo 6.500. Yo preguntaba: ¿Pero adónde ha ido el resto?”) que ya nada recordaban de su infancia. “Venían cargados de armas… Las pusimos en una barca y las hundimos en el mar”. Hoy el centro no existe: “Al final de la guerra, la ONU dejó de enviarlos. Y miles de ellos no han sido atendidos; orgullosos de su pasado sangriento, y sin futuro, forman hoy las mafias en Freetown. La mayoría luchó con los rebeldes, pero el Ejército también los usó y lo ocultó”.

Uno de ellos, Alpha Kamara, robusto, de mirada penetrante, de etnia temne, conduce el todoterreno. “¿Y este muchacho…?”, interroga Bisbal observándole desde el asiento trasero junto a Elena –delgada, pequeña, siempre arreglada y atenta–, “habrá visto de todo, claro”. “Claro”, dice el misionero. Y sigue: “Nuestro programa trata ahora de crear actitudes de paz para que todos convivan”. Abrir, dotar y gestionar escuelas (llevan 33; 150 maestros locales contratados), educar, mandar a los mejores a estudiar a universidades extranjeras (comienza ahora una experiencia con cuatro chicos en la de Almería): “Hay paz, pero no progreso político o económico. Le costará al país salir de donde está si siguen en el poder las mismas familias. Por eso pongo tanto énfasis en la educación, para formar nuevos líderes, con nueva mentalidad, que den la vuelta a esto”.

Bisbal hace nada que sabe de la existencia de Sierra Leona. La primera vez que pisa el África negra. La primera que ve de cerca un niño soldado, aunque haya escrito una canción sobre ellos en un nuevo disco con muchos temas propios y un contenido más social: “No han crecido y ya tienen valor. / No han vivido y mueren por error. / Cómo pudo la inocencia convertirse en destrucción…”.

“Hice ‘Soldado de papel’ y vi una noticia sobre este problema. Quedé impresionado. Quería hacer algo, donar dinero, lo que fuera. Pero no de cualquier modo; busqué a la mejor organización posible. Hasta que di con la Coalición Española para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados [integrada por Amnistía Internacional, Save the Children, Alboan, Entreculturas, Fundación El Compromiso y Servicio Jesuita al Refugiado; http://www.menoressoldado.org] y con Chema”. “La Coalición hace mucho por nosotros. Entiende el término ‘a largo plazo’; la tarea de reinserción no sabe de tiempos”. “Nacimos con el objetivo de que la ONU adoptara una legislación internacional para prohibir el reclutamiento y uso de menores de 18 años por la fuerza”, indican en la Coalición. En 2000, la ONU adoptó tal protocolo. Pero no sirve de mucho. Unos 300.000 menores luchan hoy en distintas guerras.

¿Cómo fue la de Sierra Leona? Corría 1992 cuando llegó Caballero. Y entonces comenzaba entre el Ejército y los rebeldes del Frente Unido Revolucionario (RUF), que, apoyado desde Liberia por Charles Taylor (hoy preso en La Haya), nacía incluso con aires de alternativa a la pobreza. “No más esclavos y no más amos”, rezaba uno de sus lemas. Pero su objetivo cambió pronto hacia otro más brillante: diamantes, dinero y armas. El RUF se forma, en su mayoría, por menores arrancados de sus familias “que adoctrinados, drogados y alcoholizados y con un arma, llegan a sentirse dueños del país”. Las niñas (“se nos olvidan mucho ellas, víctimas ocultas, doblemente maltratadas”, apunta la Coalición) no corren mejor suerte: son usadas como esclavas sexuales. “No more horror, no more raping, no more terror (No más horror, ni violaciones, ni terror)”: ahí está, el pozo sin fondo con el que Sasko escribe canciones.

El encuentro entre el triunfito Bisbal y el rapero soldado tiene lugar en una boîte de Freetown, ciudad pegada al mar, fundada por esclavos liberados en el XVIII. Justo ahora, en enero, hace siete años que los rebeldes la atacaron en una operación de nombre bien gráfico: Nada con Vida. Y así quedó. Hoy y aquí, Bisbal descubre lo que de verdad esconden las palabras usadas en uno de sus temas, Torre de Babel: “Somos fichas de ajedrez en un juego de poder, es necesario aprender a vivir en armonía, porque mientras unos mueren de hambre otros derrochan…”. Y queda impresionado: “Dios mío, la tengo que grabar en inglés, para que todo el mundo se dé cuenta”.

Un extracto de Diamantes sangrientos, de Greg Campbell (el libro en el que se basa el reciente filme interpretado por Leonardo DiCaprio sobre la relación entre la guerra y los diamantes que Sierra Leona posee en su zona oriental), sirve para centrar el paisaje de esta ex colonia británica: “El RUF no era el único grupo armado… Tanto los soldados del Gobierno como las fuerzas de pacificación de África Occidental (ECOMOG) luchaban por mantener al RUF alejado del control de las minas de diamantes. Un cuarto grupo –la tribu de los kamajor– venía a añadirse a este baño de sangre”. Hacerse con el control de las minas ha sido el fuelle de las guerras en la región. Según algunas ONG, ha costado más de tres millones de vidas en Angola, República Democrática del Congo, Liberia…

–¿Y se han abierto a ti los niños? ¿Te lo cuentan todo? ¿Lo que hicieron?, pregunta en un momento el cantante de Almería.

–Cuando vamos a la playa me cuentan batallitas. Y es secreto. No puedo traicionarles. La clave es que hablen. El que no habla, lo tiene mal. Es mayor ese problema en las niñas. Son inestables. La familia no las protege, las desprecia muchas veces.

–¿Había mucha prostitución?

–¿Que si había? Durante la guerra, esclavas, y después, con 17.000 soldados de la ONU y 500 ONG, imagina, ¡un mercado amplio! Ya iremos a la guardería en Madina, allí hay muchos hijos de violadas.

–¿Tienen depresiones los muchachos?

–Momentos bajos sí, y aún pesadillas. Hay que intentar que no asuman un complejo de culpa, que entiendan que fueron obligados. Necesitan reafirmar esa idea. Sí presentan síntomas de frustración cuando no consiguen lo que quieren, cuando algo les sale mal; puede traducirse en comportamientos violentos, ante un fracaso escolar o no encontrar trabajo, por ejemplo.

Pequeño susto en el hotel del aeropuerto: no hay habitaciones. El presidente del país, Kabbah, ha ocupado un ala entera. A dormir en la casa de acogida de los javerianos en Lunghi… Precioso lugar sobre la playa, vegetación tropical, cayucos varados en la arena: “Desde aquí escuchábamos, pum, pum: los nigerianos del ECOMOG fusilaban a los rebeldes en 1998”. Todos convertidos en asesinos de todos, la eterna canción de África. “¿Hay armas aún en las casas?”, pregunta Bisbal. “La ONU recogió mucho. Pero no salió todo”. “¿Y qué ideal de vida tienen los chicos?”, sigue. El misionero le mira en silencio: “Un trabajo, una casa…”.

En su última visita a España le comentaron a Chema que el cantante se había interesado por su tarea: “Yo quiero ver aquello’, me pidió David cuando nos vimos. Le expliqué que ya no se ven chavales con fusiles, que ahora el daño es otro, es interno, está en la falta de oportunidades…”. Y mientras lo cuenta señala a Alpha. “Es mi sombra: taxista, recadero, tiene sueldo, casa… ¿Ves sus cicatrices bajo los ojos? Los diamantes se cambiaban por armas y cocaína. Se la inyectaban para que fueran más fieros y no se vinieran abajo al atacar”. “Pobres. ¡Qué vida!”, dice Elena. “¿Son conscientes de cómo se vive fuera?”, pregunta David. “Imitan lo que ven, las marcas, la vestimenta de los raperos, tienen una visión distorsionada de lo que hay al otro lado, creen que allí, por ejemplo, el Gobierno te da un sueldo sin trabajar”. Ella apunta: “¿Sabes que mi profesora de diseño en Miami no sabía qué era eso de niños soldado? ‘¿Pero de dónde lo sacas?’, me decía, ‘¡si es una película!”.

Alpha se sienta junto a Bisbal en la mesa durante la cena mientras éste explica el daño que hace la prensa rosa, la cacería a la que se somete a los famosos en España: “Yo nunca entro en ese juego”. El sierraleonés le mira extasiado, como preguntándose qué tipo de persecución será esa, cuando la conocida aquí es sinónimo, como mínimo, de huida por piernas.

“Ha sido un fin de año muy solidario el último”, añade luego Bisbal. Se ha convertido en miembro de la recién creada Fundación ALAS en Latinoamérica, una iniciativa alentada por Shakira en la que participan Alejandro Sanz, Juanes… “Se trata de usar música y fama para ayudar a los necesitados”. Y surge el tema. ¿Es verdadera la solidaridad de los famosos, o negocio? ¿Y sirve? “La presentadora Oprah Winfrey abrió una escuela aquí. Yo nunca habría sabido de este lugar si no es por ella. O lo de Angelina y Brad Pitt en Camboya, claro que sirve”, opina Elena. Su novio asiente. Conclusión del presidente de la Fundación El Compromiso también presente: “¿Sabéis lo que decía la madre Teresa? ‘¿Tú qué eres? ¿Banquero? ¿Cantante? Seas lo que seas, usa tu trabajo para ayudar a otros”. “He traído zapatillas de deporte para los muchachos”, anuncia entonces Bisbal. Bien. En Madina, en la selva, donde se ubica una de las misiones javerianas, podrá jugar un partido con rebeldes, soldados y víctimas, todos juntos.

Madina, al noreste, unos 3.500 habitantes, 20% de católicos (el 3% en el resto del país), pegadita a Guinea Conakry, tal como evidencian los vehículos, a reventar de carga. Es la zona de Tonko Limba, antaño del RUF. Cinco horas de trayecto desde Lunghi, entre el calor que todo lo empasta, el polvo del camino que cubre la ropa de naranja sangre y el traqueteo agotador del coche por los baches infinitos (el asfalto aquí es casi un desconocido), a través de aldeas, puentes, paisajes de color y dimensión prodigiosos. Cuando llueve por este mundo, llueve con todas las letras. Y su rastro queda marcado en el suelo, igual que el sol marca la piel de los residentes convirtiéndola en pergamino.

Y en Madina se celebra el partido. Dos equipos. Dos entrenadores. Sidi, ex coronel del RUF, liberiano. “De los que más chavales secuestró”, susurra Chema. Ahora, vendedor y casado con una sierraleonesa. El contrario, Konko, ex del ejército, pintor, casado con liberiana. Antaño enemigos, como muchos jugadores que ahora corren en chanclas tras el balón. El número 20, Sahr Sandy, al que llamaban Comandante Mosquito, quien llevaba una unidad de niños; o el 3, Alimamy Samara, 17 años, ex guardaespaldas de Sidi, ahora estudiante; o Ibrahim, el 8; John Papa, el 10; Daffay, el 9: todos víctimas de los rebeldes. Entre el público, alguna chica: Efe, ex esclava, dos hijos, uno fruto de violación.

Bisbal se despoja de golpe de la camiseta en una gran momento rosa. Los europeos sufren con el discurrir del partido: “Es que no le pasan ni un solo balón…”. Bisbal no decae, corre de un lado a otro, se empeña… Pero nada. Son potentísimos. No se fían del blanco. De pronto, el árbitro pita penalti. “Dejadle a él”, se oye gritar a Chema. Bisbal se coloca, chuta y marca. Empate. “Es buena terapia, muy buena”.

Esta noche misma que usted lee, alguno de los javerianos abrirá la nave de cemento y uralita frente a la misión, encenderá la tele para ver un partido o una película y niños y jóvenes acudirán a verla. Hoy toca Todo por ustedes, el DVD con los directos de Bisbal. El lugar rebosa de curiosos. David y Elena, seguidos por un séquito de chiquillos que ella lleva en brazos sin miramientos, se sientan en primera fila. Avanzada la proyección, Chema dice: “¿Veis al que canta? Pues está aquí”. El almeriense se levanta, da uno de sus giros. Pero uno de los críos, incrédulo, dice: “Si no es el mismo…”. “Es que me he cortao el pelo, chiquillo”. Más de dos horas dura la cinta. Y allí siguen, pegados a la silla.

Ángeles tatuados es el título de un documental que la Fundación El Compromiso grabó con la colaboración del bailarín Nacho Duato. La proyectan tras la cena en las salas coloristas de la misión, entre muebles tallados por Gbessay Turay, otro ex niño soldado, hoy carpintero, las imágenes de San Francisco Javier en la pared y las medicinas del enfermero Bruno almacenadas por los pasillos. “Se emitió en TVE en 2001 y aún llega dinero anónimo a esa cuenta”. Escenas de combate en la capital, de mutilaciones y mutilados, del psiquiátrico de Sidy: un niño subido a un camastro que mira siempre al exterior, de día y de noche; nadie sabe de él, nadie lo reclama. Ahí se cuenta la historia de Justice, al que su madre no reconoce al regresar; la de Sonny Cole, que la ONG ha conseguido que estudie en Londres; la de Filare, que secuestró a siete monjas y luego se topó con una en Saint Michael, y ésta le trató de tal modo que cuando él tuvo una hija, le pidió permiso para ponerle su nombre, Adriana.

De regreso a Freetown, al cruzar un puente, parada para contemplar las vistas. Unos críos pescan con un hilo de muchos metros que dejan caer al vacío. Llevan allí, dicen, toda la mañana. Entre risas, Bisbal anuncia: “Soy mago, haré que piquen”. Y pesca un hermoso ejemplar. Los presentes se entusiasman. Pero los coches de los otros europeos tardan en llegar. Cruzan camionetas renqueantes, autobuses atestados, todoterrenos lujosos… Cada color de matrícula, un estamento: vehículo oficial, verde; ONG, azul… Bisbal suelta: “Este momento ya lo viví. Yo ya he estado aquí antes”.

Entramos en la capital por las colinas de Hill Station donde funcionarios, corruptos locales y blancos de distinta condición se construyen mansiones. Muchos de los chicos se han quedado a vivir aquí, como Gbessay o Abu Mansaray, el ex general, que tiene unos ojos que podrían mover montañas. Aquí, la casa de una pareja de ex soldados (Shiaka y Kadi) es el corazón del programa de los javerianos: “Acogen niños sin familia, y allí acuden todos cuando tienen problemas o quieren hablar”. En Freetown, sin red general de suministro eléctrico, sin agua corriente o alcantarillado, lo básico es un lujo. La mayoría de su millón y medio de habitantes se hacina en barrios de chabolas como el de Kroo Town, un desguace de seres humanos. Otros deambulan por Saka Stevens Stree, el centro, bajo el famoso árbol centenario (cotton tree) repleto de murciélagos a la luz del día. A Bisbal se le ve feliz. Puede ir en un pick up al descubierto, nadie le conoce… “Tengo la música, y a la persona que quiero, y un disco último con mucho de mí…”.

Sasko termina su rap. El español también quiere cantar. Primero, el Ave María, a regañadientes; luego, Torre de Babel. Sonidos reggaeton, flamenco, árabes… Y lo interpreta como ante un estadio entero, aunque sólo estén los “muchachos”, los camareros, otros clientes… A la estrella nacida de la televisión le rebosan las ganas. Puñetazos, patadas, giros… Entregado. “Se puede respirar tanta desolación de lágrimas al viento…”, canta. “Cómo pega la letra con todo esto”, susurra Chema. “Tanki (gracias)”, resuena aún la voz en krio de Sasko mientras Bisbal y Elena Tablada desaparecen en la sala vip del aeropuerto.

29 comments on “La fidelidad de Bisbal

  1. Jaime dice:

    Gracias, muchas gracias por este artículo, ¿sabe que me he acordado varias veces de usted? yo leí su artículo sobre el viaje a Madina con Bisbal y como sigo a Bisbal desde hace diez años y sabía que seguía implicado con el tema de los niños soldado y en contacto con Chema, siempre me preguntaba si usted sabría que era así, que no se había olvidado, y pensaba que lo justo sería otro artículo en el Pais para contar justo eso, ya que el primer artículo terminaba con esa duda en el aire. Ojalá además de este blog hubiese ese segundo artículo en el periódico. David es una persona honesta con una gran fuerza de voluntad para aguantar la presión a la que le somete su fama y todo lo que se genera a su alrededor que poco tiene que ver con la sencillez de su persona. Para mí es un placer conocerlo más allá de los prejuicios y los espejismos.
    Un saludo afectuoso.

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    1. Sí , Jaime, mil gracias. Y tienes mucha razón. Justo ahora que he podido conectarme de nuevo, he pensado que tenía que añadir cómo Bisbal me pareció y me convenció de ser un tipo muy humano, más allá del peso de la fama y el personaje. Lo añadiré. besos.

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  2. marielsi_vzla dice:

    Felicitaciones por el post!. Ante tanto acoso mediatico.. chismes, inventos, acusaciones etc, es agradable ver como un periodista finalmente se fija en descubrir a la persona tras el personaje. Sé que a muchos puede gustar o no David Bisbal, el gusto es algo subjetivo, por lo que creo es algo no deberíamos cuestionar, pero la magia de este post es tnta que creo que para los que admiramos a David, es una revindicación muy justa y ampliamente esperada ante esa etiqueta que muchos le imponen de “producto pop”. Para los que no son fans, creo que seguro se quedan con la espinita en la mente, pensando “así que el chico no es tan divo y prefabricado”. No soy española, pero desde Caracas-Venezuela he seguido la carrera de david desde que inició Operación Triunfo, y desde entonces he leído casi todo artículo publicado sobre él en los medios de cualquier parte del mundo. Éste es uno, de los que nunca olvidaré. Como bisbalera, como lectora y como periodista: MUCHAS GRACIAS!

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  3. M.Lui dice:

    Gracias por ratificar la autenticidad del señor David Bisbal,los que lo seguimos desde hace diez años sabemos de su gran implicacion en labores humanitarias,y lo hace de verdad,y muchas q publicamente no se conocen y nos enteremos por otras personas.Lo admiro muchisimo tanto como artista como persona porque es grande,muy grande!!Tan autentico como lo describe.
    Este articulo ojala se publique en el periodico del pais,donde puedan leerlo todos los q no suelen entrar en internet porque merece la pena leerlo
    Saludos

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  4. Mª Carmen dice:

    Muchas gracias por el articulo!. Los que lo seguimos sabemos de su gran implicación en esta y otras causas humanitarias, y por ello aun lo admiramos mas. Me alegra que en esa causa tan loable y humana como es la de los niños soldados,ademas se fija en la persona y gran ser humano que es D.Bisbal. Autenticidad,generosidad y sencillez,valores que son innato en el y que lo describen muy bien!!
    Me gustaria y agracdeceria que tuviera a bien publicarlo en el periodico Pais, al igual que su anterior articulo,ya que es una continuación del mismo,gracias!!!

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  5. CHARO dice:

    precioso articulo, como no vamos a querer a DAVID BISBAL? GRACIAS

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    1. gracias Charo. A ti y a Mª Carmen, M.Lui y Marielsi que han escrito antes por el detalle de hacerlo. bsos.

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  6. olga dice:

    Muy interesante e impactante el artículo. Me agrada saber que la fama, el exito y el dinero no siempre cambian a las personas y las convierte en imbéciles. Supongo que viajes como este te hacen poner los pies en la tierra, debería ser obligatorio para todos hacerlo por lo menos una vez en la vida.

    Gracias por tus post!

    Olga

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  7. Lia dice:

    En mi opinión no hace falta irse tan lejos y sacarse fotos para hacer obras humanitarias y ayudar, mi hermano sacerdote lleva años en un país subdesarrollado realizando una gran lavor y no sale en ningún medio ni le acompaña un fotográfo, todos podemos ayudar desde donde estamos sin trasladarnos a esos países para que nos vean, aquí también hay gente pasándolo muy mal y no recibe ayudas, pero si queremos la foto y el artículo ya es otra cosa,promoción y más promoción, es como los conciertos benéficos. Cuando aprenderemos a ser más objetivos y realistas sin estos articulitos.

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    1. Jaime dice:

      Lia, esperaba que entrarais porque desgraciadamente lo haceis en todos los artículos de Bisbal a dejar vuestro veneno, fan de bustamante o chenoa, que siempre sois los mismos. Supongo que la envidia te ciega y por eso no has leido o querido leer bien el artículo, porque precisamente en él lo que se destaca es que Bisbal ha seguido implicado en la ayuda a los niños soldado sin cámaras ni publicidad, y ha vuelto a viajar sin que trascendiese. No se puede estar tan enfermo de envidia ni creeros en un eterno concurso, por más que ataqueis injustamente a Bisbal, vuestros “ídolos” no por ello triunfarán más, ojalá un día lo entendais.

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  8. VGitana dice:

    Muy interesante el artículo yo como fan de david bisbal , nunca olvidaré.
    David es una persona muy especial, muy sincera con un carisma incomparable así como su talento.
    Gracias por tus post!
    Un saludo

    VG

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  9. Fede dice:

    Los problemas de Sierra Leona ya no son los niños soldados,ahora es la falta de oportunidades para los jovenes,hay que luchar por eso en este momento,siguiendo con la educacion,por eso es tan importante que no se rebaje la ayuda al desarrollo por mucha crisis

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    1. muy de acuerdo contigo. Por eso, creo que me olvidé citarlo aquí, los javerianos y la actividad de Chema en los últimos años giró de nuevo hacia la educación. Han abierto escuelas en toda la zona y el número de niños escolarizados ha aumentado mucho en la zona de la selva de Madina. En el blog que cito de DYES se habla también de algunos chavales, ex niños soldados, que han conseguido incluso venir a España a la universidad. Naturalmente, siempre todo es poco. bsos. Y te agradezco el comentario.

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      1. Fede dice:

        Asi es Lola,conozco el trabajo de Chema de primera mano,he trabajado en Madina dos veranos con ellos, y voy para Sierra Leona dos veces al año,aunque Chema ya no esté,Bruno se lo sigue currando de lo lindo,ahora sobre todo en una clinica para malnutridos que desde hace dos años esta alli funcionando.En todo caso mi apoyo a gente como Bisbal que se implica sin publicidad y mi desden hacia gente como Beckam que se hace una fotos en la playa con unos niños jugando con la pelota y se pira en avion privado,esa es la diferencia entre organizaciones serias que trabajan bien como los Javerianos y otras que se gastan la mucha pasta que tienen en coches,sueldos y promociones com Naciones Unidas
        Un saludo

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      2. No sé donde hace unos días escribí que yo sólo había visto Iglesia (con Mayúsculas) en Sierra Leona. Bruno me pareció una buena representación de lo que debería ser…. Entregadísimo. Entonces tenía una clínica movil. Iba a los poblados y atendía a la gente. Colas de trescientas personas… y sabiendo que, muchas, muchas, veces… nada puedes hacer por ellos. Terrible. Lo conté en el reportaje Hombres de Dios y de la Tierra. Lo adjunto. https://lolahuetemachado.wordpress.com/2011/03/15/hombres-de-dios-y-de-la-tierra/

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  10. Fede dice:

    Lola,el 28 de noviembre vuelvo para alli otra vez,estare en Madina dos o tres dias,entre otras cosas para ver a el Fede de Madina,James,el encargado de la “gasolinera” y ahora de la radio le puso mi nombre a su hijo.Si quieres algo para Bruno hazmelo saber.
    Un beso

    Fede

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    1. Por Dios, pero qué suerte. Por supuesto, le tienes que transmitir muchos saludos y un abrazo fortísimo de mi parte (y de parte de Alfredo Cáliz, nuestro fotógrafo, también). Si le escribo algo, te lo paso a tu mail privado ¿te parece? Gracias de nuevo. Y bsos.

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  11. Fede dice:

    genial Lola,si quieres me lo pasas por mail,él acaba de volver para alli,ha estado tres meses de vacaciones despues de tres años sin moverse,estuvo conmigo una semana y lo pasamos genial
    Bs

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  12. Negri dice:

    Que maravilloso articulo y si me encantaria que este articulo se publicase en el Pais,David es una persona con conciencia de lo que tiene alrededor y él jamas utilizaria esto para darse publicidad.
    En la Universidad de almeria estudian y han estudiado niños soldados,se tiran un año aprendiendo el idioma y luego son matriculados en la Universidad,ATS Agricultura etc para luego ejercerla alli y llevar conocimiento a Madina..yo se que David los ha invitado a su casa ,los visita, esta muy implicado con esa ONG,la cancion” soldado de papel” dono todos los derechos a esa ONG…que yo sepa se vendio mas de 900.000 mil cd en todo el mundo .
    Mi admiracion a David bisbal¡¡¡

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  13. LOLA dice:

    Muchas gracias por este articulo tan verdadero ,David Bisbal siempre he pensado que es de otro planeta ,tan bueno con todo el mundo ,tan educado ,por mucho que lo machaquen jamas le cambia su caracter ,,sencillo ,humilde ,jamas se da la importancia que el tiene ,el hace las cosas de corazon sin prensa ( EN MUCHOS CASOS )

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  14. hechizada dice:

    a Lia: parece que ha leído el articulo como le dio la gana, en fin es que llevan 10 años con la maldita envidia clavada muy honda. A ver si lees bien, que ahí te están diciendo que David Bisbal sigue yendo a Sierra Leona y no se entera nadie. David no necesita llevar cámaras para ayudar a los demás; es un gran ser humano y no por declarar la envidia que le tenéis vas hacer que la o el tuyo sea mejor, él es una estrella los otros ahí están…

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  15. hechizada dice:

    A ver si dejan de una vez a david en paz que vaya si son coñ… con la maldita envidia

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  16. hechizada dice:

    gracias a david bisbal por el gran ser humano que es no necesita llevar camaras ni nada para demostrar que es una gran persona y ayuda siempre a todo el mundo,que orgullo seguirte como artista pero sobre todo como persona vales millones

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  17. isamar dice:

    Detrás del artista hay una maravillosa persona… y quien no le sigue no lo sabe. Yo también creo que este artículo debería ser publicado en el País Semanal, el mismo medio donde se dio a conocer ese primer viaje a Madina que quizá incluso hubo quien pensó en su momento que era un modo de promocionarse.
    Muchas de las personas que seguimos su carrera y que a diario sabemos donde se encuentra porque él mismo se pone en contacto con sus fans, solamente conocimos esta fidelidad a través del blog de Chema Caballero, porque David jamás ha nombrado nada.
    Y ese deseo de querer ser mejor persona… es encantador en todos los aspectos.

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    1. gracias Isamar. Es raro que publiquemos temas sobre algo ya publicado en El País Semanal. No quiere decir esto que no vuelva a salir Bisbal un día, pero seguramente será en otro contexto. Saludos.

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  18. isamar dice:

    Gracias por tu respuesta.Veo que nombras la organización DYES y quería que supieras otro detalle de la generosidad de David. Como sabes él sigue colaborando con ellos. Pues bien, el club de fans le hace entrega a David de un regalo cada año por su cumpleaños, con dinero aportado voluntariamente por los socios que desean hacerlo. Llegó un momento en que él comentó que no necesitaba nada material, así que la directiva del club optó por hacerle un regalo simbólico (una maleta, unos libros en los que se recogen fotografías y recuerdos de su carrera durante ese año…) sufragado con dinero del club, y así el dinero que se recauda de lo aportado por los socios para su cumpleaños se destina a becas para DYES. No hace falta que te diga cómo agradece David este regalo y cómo se emociona al recibirlo. Este año, en concreto, se le entregó antes de su concierto en Bilbao.
    No sé si se puede copiar aquí un enlace, lo voy a intentar.
    Ni que decir tiene que nos encantaría ver alguna de esas fotos que conservas, pero entendemos si son privadas y no puede ser. Saludos!

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    1. muchisimas gracias¡ por tan maravilloso y verdadero reportaje.. me has dejado sin palabras.
      ”AL CESAR LO Q ES DEL CESAR, Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS”eres GRANDE¡ HONESTA¡. de nuevo te doy las gracias .. saludos y que dios te bendiga¡¡.. saludos de una bisbalera..

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  19. puri gonzalez carrera dice:

    Gracias por tu reportaje, ojalá que muchas personas que pueden se implicaran más en esta labor humanitaria, sé por qué sigo a David, que es un gran artista, pero lo que mas me hace admirarlo es haber descubierto al geniel ser humano que es, sencillo, humilde, bondadoso, cariñoso… y podría seguir escribiendo cualidades que las personas que no lo conocen desconocen. De él se podrá decir que canta mas o menos, que te cae mal o bien, pero lo que no podrá decir nadie es que no es una gran persona. Por eso me siento orgullosa de ser su admiradora y lo seguiré siendo siempre, gracias una vez mas. Una bisbalera

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  20. claudia lotz dice:

    Solo les puedo decir que DAVID BISBAL es un SENOR con todas las letras ,nunca vi una persona famosa que haya quedado con los pies en la tierra como el, tiene una humildad ,un gran corazon ,una sencillez y un alma llena de amor eso lo hace Grande y UNICO y los que hablan mal de el es solo por envidia porque nunca conocieron ni van a conocer a una persona MARAVILLOSA como es el SENOR DAVID BISBAL.Muchos famosos tendrian que tomar el ejemplo de el con hechos y no solo con palabras ….Gracias David por ser como sos” UNICO” ….

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