Rebobinando (4) Running Up That Hill


He abierto el ordenador esta mañana y lo he visto. Un nombre: Kate Bush. Y durante un segundo he vuelto atrás en el tiempo. Todo lo que publicaba Kate Bush era obligado para mí. Desde aquel mítico y dramático Wuthering Heights, en el que danzaba entre la niebla y le pedía a su amado que regresara (basado en Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë): “Heathcliff, soy yo Cathy, vuelve a casa, tengo tanto frío…”. Cada vez que su voz se cruzaba en mi camino en algún sitio sentía un nosequé, un escalofrío. Otros también quedaron congelados por la impresión, pero por otras razones distintas: ¡Cantar algo así en un momento en el que lo que se llevaba era como mínimo el punk-rock…, y con un buen padrino! Mucha crítica. Y mucho valor tenía la chica en entrarnos por el lado romántico-lírico, tan devaluado en un tiempo, con esas flores, ese bosque, esas carreritas y esa niebla. Pero su dramática historia de amor tuvo tanto éxito (y tantas versiones e interpretaciones, aquí, la de neozelandesa Haley Westenra que ha hecho vídeo y todo) que marco un antes y un después en su carrera. Con esa voz y ese estilo especial marcado por una formación clásica, por su modo de presentar las canciones (entre sofisticado y exagerado, pero siempre personalísimo), tan especial que por eso fue lanzada al estrellato de la mano de David Gilmour, de Pink Floyd. Luego no sé qué fue de ella, hasta que me he topado con su página web, http://www.katebush.com/home,  donde la cantante vende directamente al público tanto su música como objetos con su sello seleccionados de su tienda londinense. En noviembre saca su nuevo trabajo. Y eso es lo que me llamó la atención: su título bien sugerente: 50 words for snow. Cincuenta palabras para decir nieve. Admirable. Porque yo no podría ni encontrar cinco. Este es el vídeo oficial de Running Up That Hill, la canción fue el primer single del álbum Hounds of Love, de 1985. Un éxito. Otro más en este sección tras REM, Sidney O’Connor y Bruce Cockburn.