Apartados

Al rescate


Hay un griego, un artista griego, Adam Martinakis, que describe a la perfección lo que está pasando en Europa en este tiempo de rescate. ¿Quienes son salvados? ¿Quien es el salvador? ¿Con qué se salva? ¿Quién salva a los salvadores? ¿Y aquí quien paga por ello? ¿Dónde están las respuestas?

Imagen

Máquinas mágicas


Máquinas mágicas. O no tanto. Trabajadas más bien. Muchas horas de pensamiento, acción, prueba y error. Como esta, llamada Melvin, de personalidad única, que puede ser descrita cual artefacto de Rube Goldberg, y en este sentido es bien interesante (y apasionante) consultar el término en esta página de la Wikipedia, donde alguien ha volcado su entusiasmo para que otros puedan pasarse horas y horas siguiendo la línea (cual bola en la imagen) de todo y todos los que se dedican (y dedicaron, empezando por el propio Goldberg, de vida intensa) a este arte grandioso de la mecánica absurda y sin finalidad alguna (¿arte al fin?). Hay concursos internacionales, reuniones, publicaciones… Reacciones en cadena, hasta el infinito y más allá… Una de ellas filmada aquí por los holandeses de HEYHEYHEY que también dan mucho de sííííí…

El perro partitura



Hay un perro que se mira a un espejo en la portada. Un perro negro convertido en partitura al otro lado, que se observa a sí mismo y se medita, perplejo y quieto. Un perro que escucha o dice o transmite frases como estas:

– “Siempre que me lavo el ombligo me da vértigo. Es como enjabonarse el origen. Me invade un mareo, una polifonía de tiempos…”.

– “Escucho y le ruego al ritmo que te traiga. Ven aquí con la velocidad de tu tiempo. Crece el sonido, acordes risueños…”

– “Mi primer recuerdo es mi madre y su voz de galleta remojada en leche.  Nunca vi su rostro, nací ciego”.

– “Todo cabe en un compás y los dos cabemos en mi cuerpo”.

El perro que comía silencio de la Editorial Páginas de Espuma (http://www.ppespuma.com/) es el primer libro, y bien lírico, de la violinista chilena Isabel Mellado. Se presentó en el Hotel Kafka de Madrid la semana pasada. Hubo música y comentarios. El eco del libro es su música. Y la personalidad de quien lo ha escrito. Ella misma lo cuenta en la web Conoceralautor